Estatizar las AFJP hipotecando el futuro

La gran mayoría de los análisis que estoy leyendo y viendo sobre el reciente anuncio del gobierno acerca de estatizar los fondos de las AFJP, apuntan al robo evidente que significaría tomar esas cuentas de capitalización y esos aportes y confiscarlos.
Está clarísimo, creo, que lo que necesita hacer el gobierno es literalmente consumar un robo para hacer caja. Imagen histórica: tres de los máximos responsables de un daño que pagarán carísimo las generaciones veniderasImagen histórica: tres de los máximos responsables de un daño que pagarán carísimo las generaciones veniderasY la mentirosa "libre elección" que tanto promovió el gobierno de Kirchner cuando abrió el regreso a reparto, ahora además dejaría de ser tal, ya que nadie podrá elegir libremente no aportar más al Estado.
Pero lo que no se ve tan fácilmente, y prácticamente nadie habla de ello, es lo que ocurrirá dentro de diez o veinte años y aquí quiero focalizarme.

La gran mayoría de los países del primer mundo tienen sistemas similares al de reparto. Quienes localmente están en contra del sistema de AFJP, normalmente hacen
uso de este argumento para demostrar que el nuestro no es un buen sistema y de hecho el proyecto de ley (está el archivo adjunto al final de este artículo), hace hincapié en esto diciendo que las grandes potencias del mundo tienen regímenes estatales.
Sin embargo estos países hace rato ya que hicieron una simple y obvia cuenta: con un envejecimiento de la población galopante, no hay sistema previsional de reparto que aguante, sencillamente porque lo que habrá para "repartir" en el futuro habrá que repartirlo entre muchos más jubilados (10 veces más en algunos países). Con lo cuál, están todos elaborando planes alternativos, mucho más parecidos a los sistemas de AFJP (Chile es el modelo indiscutido) que a cualquier sistema de reparto, ya que estos están perimidos por definición, porque, sencillamente, en el futuro no darán los números.
Hoy en la Argentina poco más del 10% de la población supera los 65 años y está en condiciones de jubilarse. El fenómeno del envejecimiento poblacional (la gente vivirá muchos más años que ahora) también es una realidad aquí, y los cálculos dicen que a este ritmo, en el 2050, el 25% de la población local tendrá más de 65 años y por lo tanto la cantidad de jubilados será enorme.
Los países del primer mundo están yendo hacia sistemas de capitalización o similares porque ya saben que es la única manera que tendrán para poder pagar en el futuro a la gran masa de pobladores de la tercera edad. La Argentina, habiendo dado un paso de avanzada hace catorce años y teniendo la oportunidad de corregir y mejorar su sistema de capitalización ahora, hace todo al revés y está a punto de dar un paso enorme hacia atrás.
De seguir con el sistema de reparto, en veinte años el Estado estará imposibilitado para pagar jubilación alguna, sencillamente porque habrá tantos jubilados que no habrá recaudación que alcance.
No me sorprende que el elenco del Kirchnerismo no vea esto, ya que ha dado sobradas muestras de importarle poco el mediano/largo plazo y de carecer de estadistas o cosa similar entre sus filas; pero si es sorprendente lo poco que se habla de este tema en los medios, e incluso la oposición casi no ha reparado en este efecto tan negativo como trascendental de la medida.
Por último me gustaría referirme también a la excusa de la baja de los mercados y del impacto de esto en las jubilaciones, está claro que es otra falacia de lo más burda para darle un marco propagandístico a la medida. Los únicos perjudicados con esta baja son aquellas personas que se están jubilando ahora o quienes se jubilen en el cortísimo plazo (que además estuvieron beneficiándose de las grandes subas de los últimos años).
Para quienes en cambio no han llegado a la mitad de su vida laboral, puede ser beneficioso, ya que con el dinero de sus aportes se compran cuota partes, que en
este momento están muy baratas. Si bien no se puede asegurar que esto ocurrirá en el futuro, es probable que estas cuota partes suban, otorgando a estos futuros jubilados una ganancia adicional.

Creo que este es un tema mucho más trascendente para el futuro del país que el del campo que convocó a tanta gente hace poco tiempo atrás. A diferencia del tema del campo que era un reclamo sectorial puntual, esta medida hipotecará el futuro de las generaciones venideras, por lo cuál sorprende y entristece la indiferencia de esa misma gente que hoy, convocada a hacer sonar sus cacerolas nuevamente, esta vez no se haya hecho escuchar.
Silenciosamente se está por tomar una de las decisiones más graves de la última década para nuestro país y la población parece indiferente. ¡Cuánta tristeza!

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