Mi 2008 cambiante e intenso

Cerró el año y creo que es el momento justo para hacer un balance de todo lo que me tocó vivir durante el 2008 que pasó.
Fue un período de sensaciones extremas, de vivencias nuevas y de sembrar.
Empezó tranquilo con mi desvinculación de La Nación todavía reciente (me fui del diario el 1ro. de noviembre de 2007, próximamente haré un resumen de mi paso por allí). La idea de seguir mi camino como independiente, asomaba, pero no estaba clara y por lo tanto escuchaba propuestas de trabajo. Unas más interesantes que otras, algunas incluso muy tentadoras, pero por alguna razón no terminaban de cerrar. Mi actitud no era la de "quiero este trabajo ya" como me había pasado en todas las ocasiones anteriores en que me moví de compañía, y además no conseguía verme trabajando nuevamente en roles similares a los que había tenido hasta entonces.
Las lecturas del verano no hicieron más que profundizar la sensación de que era el momento de explorar otro camino (Padre rico, padre pobre; y el Flujo del Cuadrante del dinero de Kiyosaki). Así, con dos o tres proyectos en carpeta me fui de a poco animando a dejar de ir a entrevistas, primero poniendo muchos peros, para luego decir que no con toda convicción.
Los proyectos que tenía eran: una red social de fútbol; We Media Buenos Aires y armar una agencia online, ésta última sin mucha definición de características particulares ni de servicios hasta entonces.
Para ese momento y sin darme cuenta, ya había comenzado el sembrado que duró toda la primer mitad del año.
Como es sabido por estas tierras, de diciembre a fines de febrero, nada se mueve demasiado, sólo la red social de fútbol consumía tiempo y se iba complicando hasta quedar en stand by para mediados de año. Cabe acá remitirme a otro libro que me recomendó mi amigo Enrique Maldini: Sincronicidad de Jaworski. Si bien el libro no me terminó de convencer, su concepto central me parece revelador. Básicamente es un llamado a darnos cuenta de cómo las cosas se conectan armónicamente casi en forma natural y propone para comprobarlo mirar hacia atrás en nuestras vidas, y ver cómo, con toda lógica, los sucesos, las cosas y la gente se va conectando hasta formar nuestra realidad actual.
Y la red social de fútbol cumplió con esa premisa, ya que al poco tiempo de suspender el desarrollo, que ya venía muy retrasado, y frenar el proyecto; el mundo sufrió una de sus peores crisis financieras. Este proyecto iba a requerir financiamiento y las condiciones para conseguirlo en el contexto actual están lejos de ser las mejores, con lo cuál, mirando hacia atrás, estuvo muy bien detenerlo a tiempo. Fue una de las mejores decisiones del año. Quedará para mejor ocasión, aunque en los últimos meses ya hayan aparecido sitios muy similares a lo que me hubiera gustado crear (www.oleole.com por ejemplo). De todos modos siempre quedan muchas ideas para mejorar un producto como ese también.
Para mitad de año entonces, el trabajo que había no era para entusiasmarse y tenía más que ver con asesorías puntuales que con algo que mostrara visos de largo plazo, y los egresos eran mucho mayores a los ingresos.
Para entonces We Media era la gran apuesta. Pero las probabilidades de que se concretara no eran altas. De hecho las complicaciones se multiplicaban y cuando solucionaba un tema, aparecían nuevos complicando las cosas. El nivel de estrés iba en aumento.
Paralelamente un nuevo proyecto surgió cuando me encontré después de mucho tiempo con Juan José Chomiak, a quién conocí años atrás cuando lo entrevisté para la posición de programador junior en Eagle Star, en donde yo estaba a cargo del área de microinformática.
Juan y su socio Luciano, venían trabajando duro en una empresa de desarrollo de soft. La idea fue que yo me sumara como socio y darle un nuevo empuje a la compañía, así fue que nació Treebeo. Una empresa de desarrollo de soft, con un potencial extraordinario.
Cancelado el proyecto fútbol, esta era una opción interesante y sumaba así un proyecto tangible al posible de We Media y al remoto de la agencia online.
Para ese entonces me contactó Charlie Mitnik, con quién trabajé en HSBC, para un proyecto que tenía una pata online. Las reuniones se llevaron a cabo en MallMedia, agencia de medios, producción y comercialización de contenidos. Ése fue el puntapié inicial del que sería el último proyecto del año, y que hoy es una realidad: Cultura Interactiva. Analizando este momento del año veo claramente el concepto de sincronicidad de Jaworski y el modo en que las cosas van conectándose.
Porque allí conocí a Alejandro Shammah quién con sus socios Guillermo Santipolio y Horacio García, dueños de MallMedia, tenían la intención de incursionar en el terreno del online. Pura intuición de viejos conocedores de medios y marketing. Claro, ellos conocían el mercado, pero les faltaba la pata digital para meterse en ese terreno, y me propusieron que armáramos este equipo. Empezamos tibios, pero con un par de puntas interesantes. Pero menos mal que empezamos despacio porque justo venía We Media. De hecho si el timming hubiera estado planificado no hubiera podido salir más ordenado.
Riera, García, Shammah y Santipolio: Cultura InteractivaRiera, García, Shammah y Santipolio: Cultura Interactiva

Se había concretado el gran evento del año y justo cuando después de mitad de año la cosa estaba pintando complicada, pude empezar a cosechar lo sembrado.
Así fue que We Media fue un éxito. Mucho mayor al que personalmente podía haber esperado. La intuición que dos años atrás me había disparado la idea de traer este evento a la Argentina no había fallado.
El público contento, los anunciantes contentos, mis socios de USA contentos y yo ni hablar. El desafío de armar algo así sin tener una pizca de experiencia en eventos era enorme y la duda acerca de si pegaría el contenido del evento era total. Podía ser tanto el éxito total como el fracaso más rotundo (en este post cuento más en detalle cómo se gestó We Media). La satisfacción fue total cuando, días después de realizado el evento una persona en un local comercial en Florida se acerca y me llama por el nombre y me dice que me conoce de We Media, por supuesto no resistí la tentación de preguntarle qué le había parecido el evento. "Nunca vi nada igual" me dijo. Lo cuál, y aunque sea exagerado su comentario, me llenó absolutamente de alegría. El evento había sido un éxito y había conseguido el efecto buscado.

Sobre el fin de año con Treebeo lanzamos el primer producto de nuestra asociación; fue dificultoso y complicado, pero también un aprendizaje. Sobre el final de 2008 también con Cultura Interactiva logramos dos cuentas muy importantes y tenemos en carpeta algunas más.
Así fue 2008: pasar de la incógnita total, a la zozobra, ver de cerca la posibilidad de que nada saliera para repuntar y terminar con tres proyectos en buena marcha.
Mucha gente acompañó y contribuyó con este proceso de distintas maneras. A los ya mencionados debo agregar a Javier Ghia, con quién discutí mucho esto de seguir por el camino independiente, Marcos Foglia de Clarín, que fue un decisivo apoyo a We Media, Vivi Conte de Telecom como apoyo de We Media también, Carlos Pirovano (siempre está por ahí en estos momentos de un modo u otro), Damián Specter, Simón Tagtachián y por supuesto Vicky, quién fue la que realmente se bancó los altibajos de este año tan movido para mí y por ende para la pareja.

                           

Finalizado este 2008 Treebeo, Cultura Interactiva y We Media hoy son realidades incipientes.
2009 será seguramente un año de consolidación de las bases y de empezar a crecer en lo laboral y en lo personal habrá cambios también ;-)
Por qué no algún que otro proyecto nuevo (ya hay un par dando vueltas y quizá algo relacionado con la política pueda aparecer).
En fin. Con que sea parecido a 2008, me conformo.

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