Estoy a favor del “tren bala”… ¿y qué?
El título solamente ya da para que más de uno tenga el insulto listo para ser disparado. Lo siento, es mi opinión.
Simplemente me he detenido a ver cuáles eran los argumentos en contra, y la verdad he encontrado poco sustento. Los hay desde lo más analítico desde el punto de vista económico, hasta los más simples, del tipo “hay gente que tiene hambre”, o “los trenes actuales no funcionan”, o “con aviones y micros es suficiente”.
Todos atendibles, claro. Pero en general plantean cálculos algo tendenciosos o bien dicotomías excluyentes que en la realidad no tienen porque serlo.
En un artículo que vi en Perfil, por ejemplo se hacían una serie de cálculos divertidos que aplicaban perfectamente a la oposición a tamaña empresa. Visto de ese modo, el susodicho tren, no sólo era inviable, era también ridículo. Claro que si a continuación aplicábamos el método del artículo para calcular cualquier inversión pública (construcción de puentes, caminos, puertos, e incluso escuelas), nada debería haber sido construido nunca en este país ni en ningún otro. Además, resultaba un ejercicio divertido, ya que modificando simplemente algunas variables del mismo cálculo (por ejemplo cantidad de viajes que el tren puede realizar por día), y usando exactamente el mismo razonamiento, ¡hasta podía verse como un buen negocio!
Respecto de los comentarios excluyentes, del tipo “primero tendríamos que hacer tal o cuál cosa”, comparto plenamente la intención. Discrepo por el contrario con el concepto de “primero”, “antes”, etc. Mejorar las rutas, mejorar los trenes existentes son asignaturas pendientes que deben ser llevadas adelante de inmediato, pero esto no necesariamente impide una obra de esta naturaleza. Que hay que ocuparse de la pobreza es obvio y dudo que alguien pueda discrepar, ahora bien, la manera de hacerlo desde el Estado es proveyendo infraestructura básica que contribuya a que la gente tenga más facilidad para desarrollar sus actividades y crear nuevas, y en ese sentido el “tren bala” va en la dirección correcta. Infraestructura, turismo, negocios, etc.
La Argentina es un país demasiado extenso para estar tan poco comunicado. Ojalá también hubiera un proyecto de tren bala hacia el sur y pudiéramos conectar el país entero de una punta a otra en pocas horas.
Con esto claro, no quiero decir que el Gobierno K, tenga coherencia a la hora de plantear una iniciativa como la presente. Claramente debería invertir en infraestructura de rutas y caminos fuertemente, en mejorar los trenes existentes, y lo que es más importante, debería dejar de asfixiar a aquellas industrias que hoy se ven afectadas por las ridículas políticas de control de precios y que también contribuyen a achicar las distancias, como por ejemplo la industria aeronáutica.
Pero debo decirlo, aplaudo la decisión de encarar el “tren bala” confiando en que sea el comienzo de una serie de obras que puedan ser útiles en el futuro. Es importante mencionar que el Kirchnerismo tiene una enorme asignatura pendiente respecto a haber hecho algo que pueda ir más allá del cortoplacismo de su gestión. En cuatro años no han hecho una sola obra pública de gran envergadura. Espero que este sea el comienzo.
Por último cuando oigo y leo tantas quejas y tanta oposición, trato de aplicar razonamientos parecidos a obras que hoy tienen vigencia y nos son sumamente útiles. Un ejemplo clarísimo me parece el subre. Buenos Aires fue la primer ciudad de Sudamérica en tener una línea de subtes.
Si estuviésemos en 1930 discutiendo si se debe hacer el subte o no; aquellos que se oponen hoy al tren bala ¿hubieran aplicado el mismo razonamiento?, ¿hubieran estado diciendo lo mismo que hoy dicen del tren bala?
Porque seguro había en 1930 muchas cosas que mejorar "antes de construir un subte", terminar de empedrar calles, por ejemplo. Seguro el subte podía aparecer como innecesario y faraónico frente a otros vehículos y sin ninguna duda el hambre y la pobreza también existían.
Pero menos mal que no se prestó atención en aquel momento a críticas como estas, si no, ni subtes tendríamos hoy.
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