80 años del nacimiento del mito
Qué sensaciones tan diversas me produce la imagen del Che. Me trae el recuerdo de la época del despertar político democrático del '83, en donde casi todos los sectores políticos del Colegio se embanderaban en esta imagen emblemática. No nosotros, claro.
No puedo evitar que el efecto marketinero hipercapitalista de convertir esa imagen-ícono en un estandarte me llegue, me haga sentir que es poco menos que la personificación del idealismo más abnegado, la imagen de que los ideales se pueden alcanzar.
Pero inmediatamente me llega su dogmatismo, su mesianismo, su autoritarismo. Me llega Cuba, los cubanos todavía presos en el régimen que el Che ayudó a construir. Los opositores que mató él mismo, o que hizo matar. La jactancia y la justificación de esas muertes innecesarias.
Está bien así, me gusta donde está. Convertido en una especie de prócer del capitalismo consumista, en donde los ideales mal o bien parecen tener su lugar. Mientras que el comunismo lentamente, pero sin pausa, va dejando de existir.
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