Lavagna
Es curioso ver cómo los argentinos saltamos únicamente cuando nos tocan lo que nos interesa. Nadie parece detenerse en que esta política de subsidios y protecciones no nació con los K, sino que viene siendo “la” política económica desde 2001 en adelante. (Si, ahora mucho menos prolija, pero la misma.)
Hasta que los controles estatales no asfixiaron al campo, hasta que las cuentas de luz y gas no estallaron o hasta que nos amenazan con que los precios de los productos electrónicos se vayan a las nubes, el proteccionismo, la intervención del Estado en la economía y las barreras comerciales parecían hasta deseables.
Así logramos cosas ridículas como que un jean acá cueste más que en Londres, aun cuando la calidad sea un “poquitito” inferior.
Tampoco es la primera experiencia de nuestro país en esta materia. Los últimos sesenta años son una sucesión infinita de estas prácticas; y lo que es peor, todas terminan igual.... continuar leyendo
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